MANUAL PSICOEDUCATIVO  PARA EL CONSULTANTE   

TRASTORNO DE PANICO                

  Lic. Lorena Frangella / Lic. Monica Gramajo            


"Sin darme cuenta cómo, empecé a sentir un intenso miedo sin saber por qué. Mi corazón latía rápidamente, no podía respirar y cada vez que intentaba tomar aire sentía que mi pecho se acalambraba. Me paralicé, el miedo continuó siendo intenso ¿estaré enloqueciendo?. Me dolía el estómago y sentí ganas de vomitar junto con un terrible mareo. Pensé que era mi fin, que iba a morirme. Y con mucho miedo a moverme, pedí que llamaran a emergencias”.    

¿Qué es la ansiedad y cuál es su función?  

La ansiedad es una emoción común a todos los seres humanos,  está presente durante  toda la vida y como todas las emociones cumple una función, por ejemplo nos prepara ante lo que podría ser peligroso y por lo tanto se  activa frente a la percepción de una amenaza o peligro.  

Evolutivamente ha servido al ser humano para sobrevivir, preparándolo para la huida o la lucha. Su finalidad es adaptativa, generando protección frente a posibles peligros Podemos decir que funciona como un sistema de alarma interno.  

¿Cómo sé que estoy ansioso?    La respuesta de ansiedad puede manifestarse como síntomas corporales y/o a través de lo que pienso y también de lo que hago.  

o Fisiológico: se manifiesta mediante las sensaciones internas que podemos notar cuando nos ponemos nerviosos (temblor, mareo, taquicardia, etc)  

o Cognitivo: son los pensamientos, creencias, imágenes, con contenido de peligro.   

o Conductual: tendencia a huir, escapar, evitar.  

Entonces… ¿la ansiedad, es buena o es mala?  

La ansiedad, como lo explicamos anteriormente, tiene la función de protegernos si estuviésemos enfrentando una situación amenazante. El problema surge cuando es  excesiva y frecuente, tornándose muy molesta y llegando a generar diferentes trastornos, como por ejemplo el Trastorno por Pánico.  

Esta emoción que generalmente nos es muy útil y resulta eficaz para nuestro rendimiento diario, produce el efecto contrario cuando se torna excesiva, imposibilitando o dificultando todo lo que enfrentemos.    Podemos hablar entonces de ansiedad “normal” y ansiedad “patológica”. Esta última, “es aquella que resulta excesiva o desproporcionada respecto al estímulo que la provoca, aparece de manera muy frecuente o duradera y produce limitaciones diversas en la vida cotidiana de quien la padece, restringiendo su adaptación al entorno”.   

¿Qué es el pánico? 

Es la vivencia de miedo o terror intenso, que genera sensación de descontrol, desmayo o muerte inminente, siendo esto parte de los síntomas de un ataque de pánico.  

¿Qué es un ataque de pánico?  

El ataque de pánico esta caracterizado por la aparición repentina de miedo o malestar intenso acompañado de 4 o más de los siguientes síntomas:  

*Palpitaciones, taquicardia *Sudoración *Temblores o sacudidas * Sensación de atragantamiento * Opresión o malestar torácico * Nauseas o molestias abdominales * Inestabilidad, mareo, sensación de desmayo * Parestesias (hormigueos o entumecimientos) * Escalofríos o sofocaciones * Miedo a volverse loco o descontrolarse                       * Miedo a morir  * Desrealizacion o despersonalización.  

Según la teoría Biofisiosocial de Barlow (1988)…  

El ataque de pánico inicial es pensado como un disparo erróneo del “sistema del miedo” bajo circunstancias estresantes de la vida, en personas con cierta vulnerabilidad tanto fisiológica como psicológica.   

¿Qué significa vulnerabilidad?  

La vulnerabilidad fisiológica hace referencia a un sistema autonómico lábil o hipersensible y la vulnerabilidad psicológica se relaciona con las creencias sobre “lo peligroso” de las sensaciones físicas y del mundo en general. Por ejemplo, pensar que puedo tener un infarto al sentir que mi corazón se acelera.   

La vulnerabilidad psicológica explica el desarrollo de la aprensión ansiosa sobre la recurrencia del pánico, que a su vez, lleva a la aparición del trastorno de pánico.  

Existe también una predisposición familiar a padecer trastorno de pánico, en parte es hereditaria y a su vez  está relacionada con el aprendizaje de modelos parentales.  

Puede pasar que personas con predisposición genética nunca desarrollen un trastorno de pánico y otras, también con predisposición, ante un hecho cualquiera que funcione como factor desencadenante, aparezca una crisis de ansiedad después de muchos años.  

¿Qué es un trastorno de pánico?  

Para que exista un trastorno de pánico es necesaria la presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados, y que al menos una de las crisis haya sido seguida durante un mes de uno o más de los siguientes síntomas:  

 inquietud persistente ante la posibilidad de tener mas crisis

  preocupación por las consecuencias o implicacioness de las crisis 

 cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis.   

¿Por qué tengo ataques de pánico?  

El estrés (físico, emocional, mental) suele ser el antecedente frecuente del primer ataque de pánico. Las repetidas situaciones de estrés van activando crónicamente al sistema nervioso simpático. En general, la persona supone que su primera crisis ha ocurrido sin un factor desencadenante (cuando aparentemente todo está en calma). Durante la crisis, la reacción física es similar a la que ocurriría frente a un peligro real, con la diferencia, que es activada en ausencia de una amenaza concreta.   

¿Por qué  a veces me despierta un ataque de pánico?  

Quien tiene ataques de pánico sufre un estado de agotamiento psicofísico,  con un gran temor de  volver a padecerlos (miedo al miedo). Es ahí, donde los pensamientos toman un papel fundamental en el circuito del pánico y la evaluación cognitiva que realiza la persona comienza a funcionar automáticamente, generando pensamientos e interpretaciones catastróficas acerca de lo sucedido.   

Mientras dormimos se producen cambios sutiles en nuestro cuerpo (baja la glucemia, variaciones en la presión arterial, etc) que envían señales erróneas de peligro a nuestro cerebro, activando el sistema de alarma como consecuencia de nuestro estado de hiperalerta.  

¿Qué es un trastorno de pánico con agorafobia?  

Cuando la asociación entre las sensaciones internas y la interpretación negativa se suma a determinadas situaciones externas se produce la agorafobia. La persona empieza a temer por ejemplo, ir al supermercado, a lugares concurridos, a realizar actividad física, a viajar en diferentes medios de transporte, incluso hasta prácticamente no salir de su casa por temor a que si se expone a esas situaciones, reaparecerán las sensaciones que generen nuevas crisis.   

Se comienza a utilizar conductas u objetos de reaseguro como por ejemplo salir acompañado, llevar consigo medicamentos, botellitas de agua, teléfonos de emergencia. Al manejar lo hacen sobre el carril derecho para poder parar o desviarse. Al concurrir al cine, se sientan cerca de la puerta de salida, en un shopping u otro lugar concurrido se aseguran de saber donde están los baños y las salidas, para asegurarse el “escape”o la posibilidad de esconderse si surge un ataque de pánico.          

Primer ataque de pánico:                      

Podemos pensar el trastorno de pánico como una fobia a las sensaciones corporales, ya que lo que se teme son las propias sensaciones internas que se intensifican por la ansiedad y de esta manera tiende a autoproducirse.  

El primer ataque es de naturaleza traumática, ya que produce asociaciones de miedo con distintos aspectos del contexto en que ocurrió el ataque. La persona queda hiperalerta y frente a la mínima sensación corporal  aumenta la posibilidad de una nueva crisis, porque la activación ansiosa incrementa la activación sensorial que se ha vuelto un estímulo condicionado para el pánico.               

VULNERABILIDAD BIOLÓGICA 

VULNERABILIDAD PSICOLÓGICA 

EVENTOS ESTRESANTES 

PRIMER ATAQUE 

CONDICIONAMIENTO  INTEROCEPTIVO 

HIPERVIGILANCIA     

Circuito del Pánico:    

Veamos una explicación alternativa, más funcional a las interpretaciones erróneas sobre los síntomas físicos:   

¿Puedo tener un infarto?  

Las crisis de pánico no llevan a la  persona a sufrir un ataque cardíaco. Al realizarse un electrocardiograma se ve en su mayoría que tienen un EGG normal con un poco de taquicardia.  

¿Por qué se me acelera el corazón?  

La taquicardia o palpitaciones son desencadenadas por la presencia de un peligro real o imaginario, el corazón se acelera para enviar mayor cantidad de sangre a las zonas implicadas en la reacción de alarma y así prepararnos para el ataque o la huida. El pensamiento catastrófico en este caso podría ser: “voy a morir”, “tengo un infarto”.   

   Estímulo desencadenante  Gatillo (interno o externo)  

   Preocupación (Pensamientos anticipatorios) 

ATAQUE DE PANICO 

Sensaciones corporales o  Síntomas Físicos 

Aprensión, hiperalerta  (Interpretación catastrófica) 

¿Podría asfixiarme en una crisis de pánico?  

El ahogo o falta de aire es el resultado de un exceso de aire en los pulmones.  La experiencia clínica muestra que nadie ha muerto de asfixia u ahogo durante una crisis de pánico, por el contrario, aumenta el oxígeno en la sangre como resultado de la hiperventilación. La respiración no es una función voluntaria, sino automática, es decir, va a respirar piense o no piense en como hacerlo, incluso seguirá respirando aun dormido o inconsciente.  

Tengo miedo de desmayarme. ¿Podría suceder?  

La gente nunca se desmaya durante una crisis de pánico, porque la tensión arterial tiende a subir y no a bajar. La sensación de mareo es producto de la hiperventilación y de la tensión de las cervicales, por lo que disminuye el flujo de sangre a la cabeza.  

¿A qué se debe el dolor en el pecho?  

 La opresión torácica es el resultado de la tensión de los músculos intercostales debido a la hiperventilación o a mantener los pulmones demasiado llenos de aire. Las contracturas cervicales o dorsales irradian el dolor en la zona.   

¿Por qué siento que mis brazos y piernas están entumecidos?  

Porque existe una mayor afluencia de sangre en los lugares que podrían ser necesarios dejando al resto del cuerpo con un menor riego. De este modo, si el peligro fuera real y usted fuese herido estaría menos propenso a desangrarse.   

Siento náuseas y molestias abdominales, ¿a qué se deben?   

Estos síntomas responden a efectos normales de la ansiedad en el sistema digestivo. Al bajar la misma, mejora.   

¿Por qué tengo temblores y pinchazos en el cuerpo?  

Estos síntomas se deben al exceso de tensión muscular que se produce por estar en estado constante de alerta.  

A veces percibo las cosas de manera extraña. ¿Estaré volviéndome loco?  

Este sentimiento de estar perdiendo el control suele ocurrir en todas las personas, esto es diferente a la pérdida de contacto con la realidad a largo plazo. Estas sensaciones se producen porque en un estado de ansiedad extrema, como es un ataque de pánico, la hiperventilación disminuye la cantidad de oxígeno en el cerebro, se dilatan las pupilas aumentando así la visión periférica para facilitar la percepción de posibles peligros.   

Ante las reiteradas crisis de pánico se produce un cambio en la conducta habitual. Cuando las crisis se repiten, la persona deja de actuar como antes, está hipervigilante, no descansa, pierde seguridad y comienza a evitar situaciones o lugares en los que tuvo ataques.   

Focalizar la atención en cualquiera de estas sensaciones solo aumentará la percepción de las mismas, generando mayor ansiedad.  

Entonces, ¿mi forma de pensar ayuda a que siga teniendo ataques de pánico?  

El circuito del pánico se instala y mantiene a partir de los pensamientos catastróficos que surgen como respuesta a las sensaciones corporales. Recordemos que estas sensaciones son normales y esperables si el peligro o la amenaza fueran reales, y en el pánico no existe tal amenaza.  

Por lo tanto, el papel de los pensamientos es de suma importancia. Nuestra reacción física no será igual si pensamos que puede ser un ladrón, o el gato que está haciendo ruido en la cocina.   

Estos pensamientos adquieren la forma de “automáticos” y sus principales características son:  

 Se expresan como mensajes específicos, a menudo taquigráficos.  No son cuestionados a pesar de ser irracionales. Son creídos fielmente.  Son espontáneos e involuntarios.  Tienden a ser negativos o catastróficos  Hacen que percibamos sólo un aspecto del ambiente, generando una “visión de túnel” (atención selectiva)  

El tratamiento cognitivo conductual se focaliza en modificar estas distorsiones cognitivas (sobreestimación, pensamiento catastrófico, razonamiento emocional, atención selectiva, generalización).  

Poder reconocer estos pensamientos es el primer paso para recuperar el control sobre los “autodiálogos negativos”. Para esto puede ayudarlo responder preguntas como:  

  “¿Qué pasó por mi cabeza mientras estaba ansioso?”    “¿Qué pienso que puede pasar?”    “¿Qué es lo peor que puede pasar?”    

El cambio se dará cuando además de detectar los pensamientos negativos pueda reemplazarlo por autoafirmaciones positivas, por ejemplo: “estos son sólo pensamientos, van a pasar, voy a intentar respirar y relajarme”. La autocharla negativa sólo perpetúa la evitación y ayuda a mantener  el trastorno.   

 Una crisis de pánico severa puede ser mucho menos intensa si al inicio de los síntomas se eligen pensamientos tranquilizadores o de reaseguro, por ejemplo: “puedo aceptar lo que está pasando, va a pasar”.   

Es importante saber que si durante años nos hemos dicho cosas negativas no podemos sacarlas de una sola vez, será necesario luchar a través de los diferentes recursos propuestos en la terapia.  

Ante un pensamiento negativo puede utilizar el diálogo socrático y examinar la evidencia haciéndose preguntas como:  

 Pensamiento catastrófico: “voy a tener un infarto”.  

 ¿Cuál es la evidencia para esto?  ¿Qué evidencia a favor y en contra tengo de este pensamiento?  ¿Es esto siempre verdad?  ¿Ha sido verdad en el pasado?  ¿Cuáles son las posibilidades de que esto realmente suceda?  ¿Cuál es la peor cosa que podría suceder si se concreta?  ¿Estar pensando en que algo pueda suceder hará que suceda?  ¿Ha tenido alguna experiencia que muestre que este     pensamiento no siempre es cierto?   ¿Esta viendo la totalidad de la situación?  Si este pensamiento lo tuviera otra persona, ¿qué le diría para hacerle ver que no es correcto?  

Buscar pensamientos alternativos:  

 ¿Existe alguna explicación alternativa a lo que pienso?  ¿Puedo explicar de otra manera lo que sucede?  ¿Qué podría pensar otra persona?  ¿Existen otros puntos de vista?  ¿Cómo interpretaría esta situación alguien de mi confianza?  

Luego de la restructuración, debería considerar una forma alternativa más adaptativa para la situación. Los pensamientos automáticos como las distorsiones son aprendidos, y por lo tanto pueden desaprenderse.  

¿Cuál es la forma correcta de pensar y fomentar la autoeficacia?: .  Evitando usar el “no”. Por ejemplo,  evitar pensar “no me va a dar un infarto” y reemplazarlo por “puedo relajarme y estar tranquilo.    

 Siempre ubicarse en el tiempo presente y no preocuparse por lo que vendrá.  

 Olvidarse de la palabra “agarrar”. El ataque de pánico “no me agarra”, soy yo quien controlo, no es el pánico quien se apodera de mi.  

El trabajo terapéutico tiene como objetivo construir la creencia en la propia habilidad para afrontar y superar el miedo (autoeficacia), dejando de lado una postura pasiva y volviéndose activo en cada situación donde experimente temor.  Si cada vez que se enfrenta al miedo no es capaz de soportarlo, utilizando conductas evitativas, hará que sienta alivio porque disminuirá su ansiedad, pero a su vez reforzará la evitación que sólo ayudará a desarrollar una fobia y a sentirse más vulnerable.  

Algunos ejemplos de auto enunciados de afrontamiento:  

- Voy a pensar en positivo. - Voy a considerar las cosas una por vez. - Puedo hacerlo. - Puedo estar calmo, cumpliendo los pasos a seguir. - He superado otras cosas peores - Quizás sea difícil eliminar todo el miedo, pero puedo manejarlo. - Funcionó.   

¿Es útil utilizar ejercicios de relajación cuando me siento ansioso?  

Nuestro sistema nervioso autónomo se divide en el sistema nervioso simpático (encargado de las respuestas de ansiedad) y el sistema nervioso parasimpático (encargado de la relajación). Ambos no pueden funcionar al mismo tiempo, por lo tanto si el sistema nervioso simpático prepara al cuerpo para huir o atacar, cuando interpretamos que estamos enfrentando un peligro,  es imposible que el sistema nervioso parasimpático “enfríe” nuestro organismo.  

Lo que podemos hacer es frenar la activación fisiológica, que implica un gasto muy grande de energía innecesaria, para que nuestro organismo comience a balancear la irrigación sanguínea, los latidos del corazón, los niveles de oxígeno al cerebro estabilizando nuestro cuerpo  y sentirnos tranquilos y relajados paulatinamente.  

Uno de los beneficios del entrenamiento respiratorio es balancear los niveles de oxigeno y dióxido de carbono. Sabiendo que en las crisis de pánico, por efecto de la hiperventilación se produce un desequilibrio entre los mismos generando sensaciones de mareo y desmayo.   

Ejercicios:  

- Contener la respiración, no mas de 10 a 15 seg., varias veces y en forma sucesiva.  - Respiración 4 x 4 (como dibujando un cuadrado) inspiro contando hasta 4, sostengo 4, exhalo 4, sostengo 4.  - Respiración diafragmática: La respiración lenta y profunda es un relajante natural y por lo tanto controla la activación fisiológica.   

En ocasiones las reacciones iniciales al ejercicio pueden ser desagradables ya que tienen que poner atención en la respiración. Es una habilidad que se logra con la  

práctica, como aprender a andar en bicicleta, por lo tanto puede que no sea fácil al comienzo.   

Para poder utilizar la relajación en las crisis y que sea exitosa, es necesario haber practicado muchas veces en estado de reposo. Será mas fácil controlarla si comienza a relajarse antes de que la ansiedad llegue a un pico máximo.  

Existen diferentes técnicas de relajación y en caso de ser necesarias será junto al terapeuta con quien elija cuál es la más conveniente.   

¿Voy a sentirme mejor después de la terapia?   

La intervención fundamental y validada para la cura del trastorno de pánico es la exposición interoceptiva,  desarrollada por Barlow y Craske en los años 80 y consiste en generar intencionalmente las sensaciones del pánico, para descubrir a través de ellas, que son inofensivas.  

Luego de una evaluación detallada por parte del profesional, el tratamiento comienza por una desensibilización sistemática comenzando por los ejercicios que resulten más fáciles hasta llegar a los más complejos.  

El trabajo interoceptivo es muy efectivo si logra experimentar profundamente las sensaciones producidas. Durante los ejercicios pondrá a prueba sus pensamientos distorsionados y podrá aplicar las estrategias cognitivas para mantener los resultados a largo plazo.  

En un principio estos ejercicios se realizan acompañados del terapeuta y luego practicarlos sólo aumenta su autoeficacia. En diferentes planillas vamos a registrar los niveles de ansiedad en cada ejercicio.  

Para cualquier fobia, la mejor manera de lograr la cura es exponerse a aquello que la produce. Hasta no enfrentarse a las situaciones y lugares reales que estaba evitando, no terminará la recuperación, para esto es necesario aceptar que requerirá de esfuerzo e incomodidad al principio.    

La recuperación no sigue una línea recta, son esperables las recaídas, forman parte del proceso de recuperación. Cada recaída aporta un aprendizaje.  

Cuando haya aprendido a manejar diferentes situaciones que generen una eventual posibilidad de ansiedad extrema o pánico, sin sentirla como peligrosa podemos pensar que la tarea ha finalizado.        

Bibliografía de consulta  

www.fundaciónforo.com Malasia 857 – CABA Tel:4779-0015 

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Publicado: 24 de Marzo de 2014