• Apuestas deportivas on line y juego patológico

    Apuestas deportivas on line y juego patológico

    13 de Junio de 2018

    El juego patológico es una pauta de juego problemático y persistente que suele caracterizarse por lo siguiente:

    Necesidad de apostar cantidades de dinero cada vez mayores; estado de nerviosismo e irritación cuando se trata de interrumpir el juego; pensamiento recurrente en las apuestas, estando mentalmente "fuera" del resto de actividades (familia, trabajo, etc.). Es característico el comportamiento de "recuperar las pérdidas", es decir cuando ha perdido mucho, vuelve a apostar grandes cantidades para recuperar. La consecuencia suele ser una mayor deuda. Pide dinero a amigos, familiares y conocidos para aliviar una situación financiera catastrófica. La mentira suele ser característica muy importante en esta patología. Las consecuencias son graves desde el punto de vista familiar, laboral y social

    El problema se inicia en la adolescencia y suele desarrollarse en el curso de los años. Los niveles de gravedad también varían.

    Esta sería la definición que el manual estadístico de los trastornos mentales DSM5 da sobre el juego patológico.

    Los juegos que han estado relacionados tradicionalmente con el juego patológico han sido los juegos de casino, máquinas tragaperras, bingo, etc. Esto es así porque hay características de algunos juegos que los hacen más adictivo que otros. Por ejemplo es más adictivo el juego en las máquinas tragaperras que el juego de la lotería. Por lo general, la inmediatez de la recompensa y la cantidad son aspectos que ayudan a la patologización del juego.

    La adolescencia es una etapa de la vida en la que se es especialmente vulnerable para desarrollar algunas patologías, y en concreto el juego patológico.

    En los últimos tiempos estamos asistiendo a una proliferación del juego por apuestas deportivas on line. La publicidad de dichas casas de apuestas se introducen en cualquier evento deportivo al cual están expuestos todo tipo de personas de cualquier edad. Es decir es una publicidad que no discrimina por edades ni de ninguna otra forma.

    Este tipo de apuestas deportivas on line cumple además con los características que convierten a un juego en más adictivo. Como decíamos más arriba la inmediatez de la recompensa, la posibilidad de graduar la cantidad jugada, la fácil accesibilidad, la posibilidad de jugar en solitario, etc. Además las apuestas se realizan sobre pruebas deportivas sobre las cuales los adolescentes hacen seguimiento habitualmente (futbol, tenis, baloncesto…). Así, la apuesta suele añadir un plus de incentivo a la propia incertidumbre del resultado, haciéndolo más atractivo.

    No todas las personas que realizan apuestas deportivas acaban teniendo problemas con el juego, lógicamente. Pero no limitar de alguna manera su publicidad es posible que esté creando el mejor contexto para que las personas más vulnerables sí lo desarrollen.

    En la consulta de Psicología clínica el juego patológico por apuestas deportivas on line es un problema que se está observando cada vez con mayor frecuencia. Las edades de los pacientes que acuden son variadas pero llama la atención que el número de chicos adolescentes crece cada día.

    En cuanto al tratamiento, desde la Psicología existen métodos y protocolos para afrontar el problema. El primer paso, como en cualquier adicción suele ser la aceptación del problema y la aceptación de ayuda. Normalmente este paso lo da el paciente o los familiares cercanos que observan y, a veces sufren de primera mano, los problemas que provocan este tipo de hábitos. Aunque en un primer momento al paciente le cuesta aceptar esta situación, posteriormente la vive con alivio (el hecho de iniciar una terapia, dejar de mentir, volver a atender cuestiones desatendidas…) dada la situación desesperada en la que se encuentra.

    Realmente creemos que este es el paso decisivo, a partir del cual, el problema se va resolviendo, no sin esfuerzo y trabajo constante.

  • Habilidades Sociales

    Habilidades Sociales

    2 de Febrero de 2018

    Programa de Habilidades Sociales

  • Video. Cómo distanciarse de los pensamientos

    Video. Cómo distanciarse de los pensamientos

    2 de Marzo de 2017


    Video sobre cómo distanciarse de los pensamientos

    https://www.youtube.com/watch?v=HKw9hDH6jKg

  • Trastorno Obsesivo Compulsivo

    Trastorno Obsesivo Compulsivo

    23 de Julio de 2015

    Link de interés sobre Asociación de TOC
    http://www.asociaciontocas.es/tengotoc.html

  • Días sin hambre

    Días sin hambre

    28 de Mayo de 2014

    Días sin hambre.   Delphine de Vigan.

    En esta primera novela de Delphine de Vigan escrita en primera persona, nos describe de una forma clara, directa y a veces desgarradora la experiencia de una joven anoréxica de 19 años. La experiencia de su ingreso en una unidad hospitalaria con sus treinta y seis kilos de peso y en unas condicione muy cercanas a la muerte. Sus sensaciones físicas, el frío intenso. Sus emociones, el miedo principalmente. Sus complicadas y patológicas relaciones familiares.

    Pero también describe de una forma conmovedora su lucha y su renacer como mujer con una vida propia. Como mujer poseedora de un cuerpo que puede suscitar deseo. Una lucha consistente no solamente en ganar unos cuantos kilos de peso sino en hacerse cargo realmente de esa vida que es únicamente suya.

    Es interesante también la descripción que realiza de la relación que establece con su médico. Su acompañamiento en ese viaje de recaídas y desesperanzas y de vuelta a la vida.

    Recomiendo este libro por su acertada descripción del proceso de la enfermedad de una forma sobria y realista. Sincero y sin concesiones nos transporta a un mundo de angustia y sufrimiento que no te va a dejar indiferente. Pero como he dicho antes también nos muestra ese renacimiento de una manera igualmente realista.

  • MANUAL DE RELAJACIÓN DE JACKOBSON

    MANUAL DE RELAJACIÓN DE JACKOBSON

    3 de Abril de 2014

    Relajación Jacobson 

    EL LUGAR

    Debe tratarse de una habitación tranquila, con las cortinas echadas y las luces semiapagadas. Debe disponer de una cama, un sofá o cómodo sillón que proporcione apoyo suficiente para la espalda y la nuca, así como espacio bastante para extender las piernas en línea recta. La temperatura de la habitación debe ser confortable y debe usted desprenderse de todo tipo de ropa que le apriete demasiado.

    EL PROCEDIMIENTO

    El primer paso consiste en leerse todo el ejercicio y familiarizarse con los métodos y con los grupos de músculos que se disponga usted a relajar. Al principio, esto puede parecer un poco complicado pero al final de la sesión debe haber dominado todo el procedimiento con bastante facilidad. Para ayudarse, hemos dividido los grupos en seis zonas principales del cuerpo, que son:

    • Grupo M - Manos y brazos.
    • Grupo N - Nuca y hombros.
    • Grupo O - Ojos, cejas y frente.
    • Grupo C - Cuello y labios.
    • Grupo T - Tronco y pecho.
    • Grupo P - Piernas y caderas.

    El procedimiento es muy simple. Se concentra usted en cada uno de los grupos de músculos de las seis partes de cuerpo, alternativamente. Tensándolos y relajándolos, también alternativamente, no tardará en aprender por si mismo la diferencia que existe entre tensión y relajamiento. Pero debe usted concentrarse realmente en el acto de desplegar los músculos. Aún cuando piense que ya están relajados, trate de nuevo e intente relajarlos todavía un poco más. Sienta cómo los músculos se le hacen cada vez más y más pesados. Debe concentrarse en cada uno de los grupos de músculos durante un tiempo aproximado de un minuto. Durante este tiempo, puede que los músculos comiencen a hormiguearle y los sienta usted ligeramente fríos. No se preocupe entonces, porque esto forma parte perfectamente natural y normal del proceso de relajamiento.

    Cuando lleve a cabo los ejercicios de respiración para tensar y relajar los músculos del pecho, comprobará que la aspiración produce tensión y la expiración relajamiento. Cuando relaje estos grupos de músculos estará respirando más sencilla y ligeramente, pero en cada ocasión que exhale, déjese relajar un poco más profunda­mente que la vez anterior. Aprenda a asociar la exhalación con el relajamiento.

    Una vez que se hayan relajado todos los grupos de músculos, permanezca sereno y quieto y trate de formarse una imagen mental de alguna escena tranquila y suave. Quizá sea un sosegado paisaje campestre, o una playa cálida y desierta, o la imagen de las olas rolando lentamente en una bahía tropical. O puede tratarse simplemente de un conjunto de colores suaves. Al principio puede resultarle difícil mantener esta escena mental durante más de algunos segundos, pero con la práctica le resultará cada vez más fácil la utilización de esta clase de imágenes para aumentar su sensación de bienestar y de relajamiento.

    LOS EJERCICIOS

    RUPO M (manos y brazos

    )

    Puños: Cierre los puntos todo lo fuerte que pueda durante cinco segundos y sienta la tensión que esto produce. Después, relájelos por completo y note la diferencia entre la tensión y el relajamiento. Concéntrese en desplegar los músculos durante aproximadamente un minuto.

    Parte anterior de los brazos: Ahora doble los brazos por los codos para tensar los músculos de la parte anterior de los brazos. Mantenga esta posición durante unos cinco segundos y después relájese y deje colgar los brazos a lo largo de su cuerpo. Continúe desplegando los músculos y concéntrese en la sensación de dejarse ir durante un minuto más o menos.

    Parte posterior de los brazos: En esta ocasión debe extender los brazos todo lo rígidamente que pueda. Sienta la tensión en la parte posterior de sus brazos durante los cinco segundos y después relájese. Extienda los brazos a lo largo de su cuerpo y siga dejando que los músculos se desplieguen durante aproximadamente un minuto.

    Ahora utilice un minuto extra y concéntrese en todos los músculos de las manos y de los brazos, dejando que los sienta cada vez más y más profundamente relajados.

    GRUPO N (hombros y nuca)

    Hombros: Encoja los hombros, elevándolos hacia la nuca todo lo que pueda y sintiendo la tensión en ellos. Mantenga esa misma posición durante cinco segundos y después relájese. Deje que sus hombros caigan y se desplieguen. Mantenga esa sensación de dejarse llevar durante un minuto.

    Nuca: Puede tensar estos músculos apretando la parte posterior de la cabeza contra el respaldo del sillón o del sofá, todo lo fuerte que pueda, durante unos cinco segundos. Sienta la tensión y después relaje la nuca y sienta cómo su cabeza descansa suavemente. Concéntrese en la sensación de dejarse llevar durante el siguiente minuto.

    Después, deje que se relajen por completo durante otro minuto los músculos de la nuca, hombros y brazos.

    GRUPO O (frente, ojos y entrecejo

    )

    Frente y cuero cabelludo: Ponga en tensión estos músculos elevando las cejas como en un signo de interrogación. Trate de elevar las cejas todo lo que pueda y mantenga esa misma posición durante unos cinco segundos. Sienta la tensión y después relájese. Note la diferencia existente entre la tensión y el relajamiento y mantenga la sensación de dejarse llevar. Mantenga los ojos quietos y mirando directamente hacia delante.

    Ojos y entrecejo: Póngalos en tensión frunciéndolos todo lo fuertemente que pueda al mismo tiempo que cierra con fuerza los ojos. Mantenga esa misma posición de tensión durante cinco segundos y después relájese. Sienta el alivio de dejarse llevar y siga suavizando la caída de las cejas. Durante el minuto siguiente concéntrese únicamente en estos músculos.

    Después, durante otro minuto, deje que se relajen por completo los músculos existentes alrededor de los ojos, en la frente, nuca, hombros y brazos.

    GRUPO C (labios y cuello)

    Labios: Los músculos de los labios y del rostro pueden ser tensados presionando ligeramente los labios. Mantenga esa posición durante cinco segundos y después relájese. Deje que sus labios descansenjuntos y siga notando la sensación de dejarse llevar durante aproximadamente un minuto.

    Mandíbula: Puede ser tensada apretando los dientes durante cinco segundos. Sienta la tensión en la mandíbula y después relaje los músculos. Finalmente, separe ligeramente los dientes, de modo que no se produzca ninguna tensión en la mandíbula y se sienta el alivio de dejarse llevar durante el minuto siguiente.

    Cuello: estos músculos pueden ser tensados colocando la punta de la lengua sobre el paladar y presionando hacia arriba todo lo fuerte que pueda durante unos cinco segundos. Sienta la sensación de dejarse llevar y deje que su lengua se hunda en el fondo de su boca. Mantenga la sensación de relajamiento durante aproximadamente un minuto.

    GRUPO T (tronco y pecho)

    Pecho:

    • Respiración profunda: Haga una aspiración profunda y contenga la respiración durante unos cinco segundos. Sienta la tensión en el pecho y después exhale el aire, concentrándose en la sensación de dejarse llevar. A continuación, vuelva a respirar profundamente. Sienta la tensión. Contenga la respiración durante unos cinco segundos, exhale y relájese. Mantenga la respiración superficial y relájese como antes. Cada vez que exhale debe sentir el alivio de dejarse llevar. Continúe practicando este ejercicio durante el minuto siguiente.
    • Respiración diafragmática: Esta respiración tiene tres fases:
      1. Inspire aire por la nariz de tal manera que la zona del vientre se eleve.
      2. Acabe de llenar los pulmones de aire.
      3. Expire el aire lentamente por la boca.

    Estómago: Encoja los músculos situados alrededor de la zona del estómago como si se estuviera preparando para recibir un golpe. Sienta la tensión mientras los músculos están encogido y rígidos. Mantenga esta posición durante unos cinco segundos. Después relájese y deje caer los músculos del estómago, relajados. Siga notando la sensación de dejarse llevar durante el minuto siguiente.

    Y ahora, durante otro minuto, concéntrese en relajar todos los músculos del tronco, el cuello, el rostro y los brazos.

    GRUPO P (piernas y caderas)

    Piernas: Ténselas apretando los muslos y las nalgas, extendiendo las piernas hacia delante y dirigiendo los dedos de los pies hacia abajo. Mantenga esa misma posición durante cinco segundos. Sienta la tensión en sus piernas y caderas y después relájese por completo. Sienta cómo la tensión va desapareciendo de sus piernas y caderas y siga dejándose llevar, desplegando los músculos durante el minuto siguiente.

    Todo el cuerpo: Durante los dos o tres minutos siguientes concéntrese en relajar todos los grandes músculos. Sienta cómo se va hundiendo cada vez más y más profundamente en la cama, sofá o sillón mientras su cuerpo se hace más y más pesado y se relaja cada vez más profundamente. Mantenga esa sensación en la mente todo lo vívidamente que pueda, sintiendo cómo se va relajando más y más. Durante este período mantenga los ojos cerrados y trate de ver en su mente la imagen agradable. Al cabo de unos pocos minutos abra los ojos y vuelva a mover el cuerpo lentamente. Después levántese y reanude su rutina diaria.

    Con esto se terminan los ejercicios durante el día uno. Lea el primer ejercicio para el día dos a primeras horas de la mañana.

    TENSION MUSCULAR Y RELAJAMIENTO

    1. Los puños cerrados tensan las manos.
    2. Puño relajado.
    3. Biceps tensado, con el brazo doblado por el codo.
    4. Biceps relajado.
    5. Triceps tensado con el brazo extendido.
    6. Triceps relajado, dejando caer el brazo muerto.
    7. Apretar los dientes pone en tensión la mandíbula.
    8. Separar los dientes relaja la mandíbula.
    9. Apretar los labios pone en tensión los labios y los músculos faciales.
    10. Dejar los labios ligeramente unidos relaja los labios y los músculos faciales.
    11. Apretar la punta de lengua contra el paladar pone en tensión la lengua y el cuello.
    12. Dejar la lengua suelta relaja la lengua y el cuello.
    13. Apretar la cabeza hacia atrás tensa la nuca.
    14. Dejar que la cabeza descanse suavemente hacia atrás, relaja la nuca.
    15. Encoger los hombros.
    16. Relajar los hombros.
    17. Extender las piernas y dirigir los dedos de los pies hacia abajo tensa las piernas y los dedos de los pies.
    18. Dejar caer las piernas y sentir el relajamiento de las piernas y de los dedos de los pies.
    19. Inhalar profundamente pone en tensión el pecho.
    20. Exhalar relaja el pecho.
    21. Contraer los músculos del estómago pone en tensión el estómago.
    22. Extender hacia fuera, dejándolos caer, los músculos del estómago.
    23. Poner en tensión las nalgas apretándolas.
    24. Dejar que se relajen las nalgas.

  • Manual trastorno de pánico

    Manual trastorno de pánico

    24 de Marzo de 2014

    MANUAL PSICOEDUCATIVO  PARA EL CONSULTANTE   

    TRASTORNO DE PANICO                

      Lic. Lorena Frangella / Lic. Monica Gramajo            


    "Sin darme cuenta cómo, empecé a sentir un intenso miedo sin saber por qué. Mi corazón latía rápidamente, no podía respirar y cada vez que intentaba tomar aire sentía que mi pecho se acalambraba. Me paralicé, el miedo continuó siendo intenso ¿estaré enloqueciendo?. Me dolía el estómago y sentí ganas de vomitar junto con un terrible mareo. Pensé que era mi fin, que iba a morirme. Y con mucho miedo a moverme, pedí que llamaran a emergencias”.    

    ¿Qué es la ansiedad y cuál es su función?  

    La ansiedad es una emoción común a todos los seres humanos,  está presente durante  toda la vida y como todas las emociones cumple una función, por ejemplo nos prepara ante lo que podría ser peligroso y por lo tanto se  activa frente a la percepción de una amenaza o peligro.  

    Evolutivamente ha servido al ser humano para sobrevivir, preparándolo para la huida o la lucha. Su finalidad es adaptativa, generando protección frente a posibles peligros Podemos decir que funciona como un sistema de alarma interno.  

    ¿Cómo sé que estoy ansioso?    La respuesta de ansiedad puede manifestarse como síntomas corporales y/o a través de lo que pienso y también de lo que hago.  

    o Fisiológico: se manifiesta mediante las sensaciones internas que podemos notar cuando nos ponemos nerviosos (temblor, mareo, taquicardia, etc)  

    o Cognitivo: son los pensamientos, creencias, imágenes, con contenido de peligro.   

    o Conductual: tendencia a huir, escapar, evitar.  

    Entonces… ¿la ansiedad, es buena o es mala?  

    La ansiedad, como lo explicamos anteriormente, tiene la función de protegernos si estuviésemos enfrentando una situación amenazante. El problema surge cuando es  excesiva y frecuente, tornándose muy molesta y llegando a generar diferentes trastornos, como por ejemplo el Trastorno por Pánico.  

    Esta emoción que generalmente nos es muy útil y resulta eficaz para nuestro rendimiento diario, produce el efecto contrario cuando se torna excesiva, imposibilitando o dificultando todo lo que enfrentemos.    Podemos hablar entonces de ansiedad “normal” y ansiedad “patológica”. Esta última, “es aquella que resulta excesiva o desproporcionada respecto al estímulo que la provoca, aparece de manera muy frecuente o duradera y produce limitaciones diversas en la vida cotidiana de quien la padece, restringiendo su adaptación al entorno”.   

    ¿Qué es el pánico? 

    Es la vivencia de miedo o terror intenso, que genera sensación de descontrol, desmayo o muerte inminente, siendo esto parte de los síntomas de un ataque de pánico.  

    ¿Qué es un ataque de pánico?  

    El ataque de pánico esta caracterizado por la aparición repentina de miedo o malestar intenso acompañado de 4 o más de los siguientes síntomas:  

    *Palpitaciones, taquicardia *Sudoración *Temblores o sacudidas * Sensación de atragantamiento * Opresión o malestar torácico * Nauseas o molestias abdominales * Inestabilidad, mareo, sensación de desmayo * Parestesias (hormigueos o entumecimientos) * Escalofríos o sofocaciones * Miedo a volverse loco o descontrolarse                       * Miedo a morir  * Desrealizacion o despersonalización.  

    Según la teoría Biofisiosocial de Barlow (1988)…  

    El ataque de pánico inicial es pensado como un disparo erróneo del “sistema del miedo” bajo circunstancias estresantes de la vida, en personas con cierta vulnerabilidad tanto fisiológica como psicológica.   

    ¿Qué significa vulnerabilidad?  

    La vulnerabilidad fisiológica hace referencia a un sistema autonómico lábil o hipersensible y la vulnerabilidad psicológica se relaciona con las creencias sobre “lo peligroso” de las sensaciones físicas y del mundo en general. Por ejemplo, pensar que puedo tener un infarto al sentir que mi corazón se acelera.   

    La vulnerabilidad psicológica explica el desarrollo de la aprensión ansiosa sobre la recurrencia del pánico, que a su vez, lleva a la aparición del trastorno de pánico.  

    Existe también una predisposición familiar a padecer trastorno de pánico, en parte es hereditaria y a su vez  está relacionada con el aprendizaje de modelos parentales.  

    Puede pasar que personas con predisposición genética nunca desarrollen un trastorno de pánico y otras, también con predisposición, ante un hecho cualquiera que funcione como factor desencadenante, aparezca una crisis de ansiedad después de muchos años.  

    ¿Qué es un trastorno de pánico?  

    Para que exista un trastorno de pánico es necesaria la presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados, y que al menos una de las crisis haya sido seguida durante un mes de uno o más de los siguientes síntomas:  

     inquietud persistente ante la posibilidad de tener mas crisis

      preocupación por las consecuencias o implicacioness de las crisis 

     cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis.   

    ¿Por qué tengo ataques de pánico?  

    El estrés (físico, emocional, mental) suele ser el antecedente frecuente del primer ataque de pánico. Las repetidas situaciones de estrés van activando crónicamente al sistema nervioso simpático. En general, la persona supone que su primera crisis ha ocurrido sin un factor desencadenante (cuando aparentemente todo está en calma). Durante la crisis, la reacción física es similar a la que ocurriría frente a un peligro real, con la diferencia, que es activada en ausencia de una amenaza concreta.   

    ¿Por qué  a veces me despierta un ataque de pánico?  

    Quien tiene ataques de pánico sufre un estado de agotamiento psicofísico,  con un gran temor de  volver a padecerlos (miedo al miedo). Es ahí, donde los pensamientos toman un papel fundamental en el circuito del pánico y la evaluación cognitiva que realiza la persona comienza a funcionar automáticamente, generando pensamientos e interpretaciones catastróficas acerca de lo sucedido.   

    Mientras dormimos se producen cambios sutiles en nuestro cuerpo (baja la glucemia, variaciones en la presión arterial, etc) que envían señales erróneas de peligro a nuestro cerebro, activando el sistema de alarma como consecuencia de nuestro estado de hiperalerta.  

    ¿Qué es un trastorno de pánico con agorafobia?  

    Cuando la asociación entre las sensaciones internas y la interpretación negativa se suma a determinadas situaciones externas se produce la agorafobia. La persona empieza a temer por ejemplo, ir al supermercado, a lugares concurridos, a realizar actividad física, a viajar en diferentes medios de transporte, incluso hasta prácticamente no salir de su casa por temor a que si se expone a esas situaciones, reaparecerán las sensaciones que generen nuevas crisis.   

    Se comienza a utilizar conductas u objetos de reaseguro como por ejemplo salir acompañado, llevar consigo medicamentos, botellitas de agua, teléfonos de emergencia. Al manejar lo hacen sobre el carril derecho para poder parar o desviarse. Al concurrir al cine, se sientan cerca de la puerta de salida, en un shopping u otro lugar concurrido se aseguran de saber donde están los baños y las salidas, para asegurarse el “escape”o la posibilidad de esconderse si surge un ataque de pánico.          

    Primer ataque de pánico:                      

    Podemos pensar el trastorno de pánico como una fobia a las sensaciones corporales, ya que lo que se teme son las propias sensaciones internas que se intensifican por la ansiedad y de esta manera tiende a autoproducirse.  

    El primer ataque es de naturaleza traumática, ya que produce asociaciones de miedo con distintos aspectos del contexto en que ocurrió el ataque. La persona queda hiperalerta y frente a la mínima sensación corporal  aumenta la posibilidad de una nueva crisis, porque la activación ansiosa incrementa la activación sensorial que se ha vuelto un estímulo condicionado para el pánico.               

    VULNERABILIDAD BIOLÓGICA 

    VULNERABILIDAD PSICOLÓGICA 

    EVENTOS ESTRESANTES 

    PRIMER ATAQUE 

    CONDICIONAMIENTO  INTEROCEPTIVO 

    HIPERVIGILANCIA     

    Circuito del Pánico:    

    Veamos una explicación alternativa, más funcional a las interpretaciones erróneas sobre los síntomas físicos:   

    ¿Puedo tener un infarto?  

    Las crisis de pánico no llevan a la  persona a sufrir un ataque cardíaco. Al realizarse un electrocardiograma se ve en su mayoría que tienen un EGG normal con un poco de taquicardia.  

    ¿Por qué se me acelera el corazón?  

    La taquicardia o palpitaciones son desencadenadas por la presencia de un peligro real o imaginario, el corazón se acelera para enviar mayor cantidad de sangre a las zonas implicadas en la reacción de alarma y así prepararnos para el ataque o la huida. El pensamiento catastrófico en este caso podría ser: “voy a morir”, “tengo un infarto”.   

       Estímulo desencadenante  Gatillo (interno o externo)  

       Preocupación (Pensamientos anticipatorios) 

    ATAQUE DE PANICO 

    Sensaciones corporales o  Síntomas Físicos 

    Aprensión, hiperalerta  (Interpretación catastrófica) 

    ¿Podría asfixiarme en una crisis de pánico?  

    El ahogo o falta de aire es el resultado de un exceso de aire en los pulmones.  La experiencia clínica muestra que nadie ha muerto de asfixia u ahogo durante una crisis de pánico, por el contrario, aumenta el oxígeno en la sangre como resultado de la hiperventilación. La respiración no es una función voluntaria, sino automática, es decir, va a respirar piense o no piense en como hacerlo, incluso seguirá respirando aun dormido o inconsciente.  

    Tengo miedo de desmayarme. ¿Podría suceder?  

    La gente nunca se desmaya durante una crisis de pánico, porque la tensión arterial tiende a subir y no a bajar. La sensación de mareo es producto de la hiperventilación y de la tensión de las cervicales, por lo que disminuye el flujo de sangre a la cabeza.  

    ¿A qué se debe el dolor en el pecho?  

     La opresión torácica es el resultado de la tensión de los músculos intercostales debido a la hiperventilación o a mantener los pulmones demasiado llenos de aire. Las contracturas cervicales o dorsales irradian el dolor en la zona.   

    ¿Por qué siento que mis brazos y piernas están entumecidos?  

    Porque existe una mayor afluencia de sangre en los lugares que podrían ser necesarios dejando al resto del cuerpo con un menor riego. De este modo, si el peligro fuera real y usted fuese herido estaría menos propenso a desangrarse.   

    Siento náuseas y molestias abdominales, ¿a qué se deben?   

    Estos síntomas responden a efectos normales de la ansiedad en el sistema digestivo. Al bajar la misma, mejora.   

    ¿Por qué tengo temblores y pinchazos en el cuerpo?  

    Estos síntomas se deben al exceso de tensión muscular que se produce por estar en estado constante de alerta.  

    A veces percibo las cosas de manera extraña. ¿Estaré volviéndome loco?  

    Este sentimiento de estar perdiendo el control suele ocurrir en todas las personas, esto es diferente a la pérdida de contacto con la realidad a largo plazo. Estas sensaciones se producen porque en un estado de ansiedad extrema, como es un ataque de pánico, la hiperventilación disminuye la cantidad de oxígeno en el cerebro, se dilatan las pupilas aumentando así la visión periférica para facilitar la percepción de posibles peligros.   

    Ante las reiteradas crisis de pánico se produce un cambio en la conducta habitual. Cuando las crisis se repiten, la persona deja de actuar como antes, está hipervigilante, no descansa, pierde seguridad y comienza a evitar situaciones o lugares en los que tuvo ataques.   

    Focalizar la atención en cualquiera de estas sensaciones solo aumentará la percepción de las mismas, generando mayor ansiedad.  

    Entonces, ¿mi forma de pensar ayuda a que siga teniendo ataques de pánico?  

    El circuito del pánico se instala y mantiene a partir de los pensamientos catastróficos que surgen como respuesta a las sensaciones corporales. Recordemos que estas sensaciones son normales y esperables si el peligro o la amenaza fueran reales, y en el pánico no existe tal amenaza.  

    Por lo tanto, el papel de los pensamientos es de suma importancia. Nuestra reacción física no será igual si pensamos que puede ser un ladrón, o el gato que está haciendo ruido en la cocina.   

    Estos pensamientos adquieren la forma de “automáticos” y sus principales características son:  

     Se expresan como mensajes específicos, a menudo taquigráficos.  No son cuestionados a pesar de ser irracionales. Son creídos fielmente.  Son espontáneos e involuntarios.  Tienden a ser negativos o catastróficos  Hacen que percibamos sólo un aspecto del ambiente, generando una “visión de túnel” (atención selectiva)  

    El tratamiento cognitivo conductual se focaliza en modificar estas distorsiones cognitivas (sobreestimación, pensamiento catastrófico, razonamiento emocional, atención selectiva, generalización).  

    Poder reconocer estos pensamientos es el primer paso para recuperar el control sobre los “autodiálogos negativos”. Para esto puede ayudarlo responder preguntas como:  

      “¿Qué pasó por mi cabeza mientras estaba ansioso?”    “¿Qué pienso que puede pasar?”    “¿Qué es lo peor que puede pasar?”    

    El cambio se dará cuando además de detectar los pensamientos negativos pueda reemplazarlo por autoafirmaciones positivas, por ejemplo: “estos son sólo pensamientos, van a pasar, voy a intentar respirar y relajarme”. La autocharla negativa sólo perpetúa la evitación y ayuda a mantener  el trastorno.   

     Una crisis de pánico severa puede ser mucho menos intensa si al inicio de los síntomas se eligen pensamientos tranquilizadores o de reaseguro, por ejemplo: “puedo aceptar lo que está pasando, va a pasar”.   

    Es importante saber que si durante años nos hemos dicho cosas negativas no podemos sacarlas de una sola vez, será necesario luchar a través de los diferentes recursos propuestos en la terapia.  

    Ante un pensamiento negativo puede utilizar el diálogo socrático y examinar la evidencia haciéndose preguntas como:  

     Pensamiento catastrófico: “voy a tener un infarto”.  

     ¿Cuál es la evidencia para esto?  ¿Qué evidencia a favor y en contra tengo de este pensamiento?  ¿Es esto siempre verdad?  ¿Ha sido verdad en el pasado?  ¿Cuáles son las posibilidades de que esto realmente suceda?  ¿Cuál es la peor cosa que podría suceder si se concreta?  ¿Estar pensando en que algo pueda suceder hará que suceda?  ¿Ha tenido alguna experiencia que muestre que este     pensamiento no siempre es cierto?   ¿Esta viendo la totalidad de la situación?  Si este pensamiento lo tuviera otra persona, ¿qué le diría para hacerle ver que no es correcto?  

    Buscar pensamientos alternativos:  

     ¿Existe alguna explicación alternativa a lo que pienso?  ¿Puedo explicar de otra manera lo que sucede?  ¿Qué podría pensar otra persona?  ¿Existen otros puntos de vista?  ¿Cómo interpretaría esta situación alguien de mi confianza?  

    Luego de la restructuración, debería considerar una forma alternativa más adaptativa para la situación. Los pensamientos automáticos como las distorsiones son aprendidos, y por lo tanto pueden desaprenderse.  

    ¿Cuál es la forma correcta de pensar y fomentar la autoeficacia?: .  Evitando usar el “no”. Por ejemplo,  evitar pensar “no me va a dar un infarto” y reemplazarlo por “puedo relajarme y estar tranquilo.    

     Siempre ubicarse en el tiempo presente y no preocuparse por lo que vendrá.  

     Olvidarse de la palabra “agarrar”. El ataque de pánico “no me agarra”, soy yo quien controlo, no es el pánico quien se apodera de mi.  

    El trabajo terapéutico tiene como objetivo construir la creencia en la propia habilidad para afrontar y superar el miedo (autoeficacia), dejando de lado una postura pasiva y volviéndose activo en cada situación donde experimente temor.  Si cada vez que se enfrenta al miedo no es capaz de soportarlo, utilizando conductas evitativas, hará que sienta alivio porque disminuirá su ansiedad, pero a su vez reforzará la evitación que sólo ayudará a desarrollar una fobia y a sentirse más vulnerable.  

    Algunos ejemplos de auto enunciados de afrontamiento:  

    - Voy a pensar en positivo. - Voy a considerar las cosas una por vez. - Puedo hacerlo. - Puedo estar calmo, cumpliendo los pasos a seguir. - He superado otras cosas peores - Quizás sea difícil eliminar todo el miedo, pero puedo manejarlo. - Funcionó.   

    ¿Es útil utilizar ejercicios de relajación cuando me siento ansioso?  

    Nuestro sistema nervioso autónomo se divide en el sistema nervioso simpático (encargado de las respuestas de ansiedad) y el sistema nervioso parasimpático (encargado de la relajación). Ambos no pueden funcionar al mismo tiempo, por lo tanto si el sistema nervioso simpático prepara al cuerpo para huir o atacar, cuando interpretamos que estamos enfrentando un peligro,  es imposible que el sistema nervioso parasimpático “enfríe” nuestro organismo.  

    Lo que podemos hacer es frenar la activación fisiológica, que implica un gasto muy grande de energía innecesaria, para que nuestro organismo comience a balancear la irrigación sanguínea, los latidos del corazón, los niveles de oxígeno al cerebro estabilizando nuestro cuerpo  y sentirnos tranquilos y relajados paulatinamente.  

    Uno de los beneficios del entrenamiento respiratorio es balancear los niveles de oxigeno y dióxido de carbono. Sabiendo que en las crisis de pánico, por efecto de la hiperventilación se produce un desequilibrio entre los mismos generando sensaciones de mareo y desmayo.   

    Ejercicios:  

    - Contener la respiración, no mas de 10 a 15 seg., varias veces y en forma sucesiva.  - Respiración 4 x 4 (como dibujando un cuadrado) inspiro contando hasta 4, sostengo 4, exhalo 4, sostengo 4.  - Respiración diafragmática: La respiración lenta y profunda es un relajante natural y por lo tanto controla la activación fisiológica.   

    En ocasiones las reacciones iniciales al ejercicio pueden ser desagradables ya que tienen que poner atención en la respiración. Es una habilidad que se logra con la  

    práctica, como aprender a andar en bicicleta, por lo tanto puede que no sea fácil al comienzo.   

    Para poder utilizar la relajación en las crisis y que sea exitosa, es necesario haber practicado muchas veces en estado de reposo. Será mas fácil controlarla si comienza a relajarse antes de que la ansiedad llegue a un pico máximo.  

    Existen diferentes técnicas de relajación y en caso de ser necesarias será junto al terapeuta con quien elija cuál es la más conveniente.   

    ¿Voy a sentirme mejor después de la terapia?   

    La intervención fundamental y validada para la cura del trastorno de pánico es la exposición interoceptiva,  desarrollada por Barlow y Craske en los años 80 y consiste en generar intencionalmente las sensaciones del pánico, para descubrir a través de ellas, que son inofensivas.  

    Luego de una evaluación detallada por parte del profesional, el tratamiento comienza por una desensibilización sistemática comenzando por los ejercicios que resulten más fáciles hasta llegar a los más complejos.  

    El trabajo interoceptivo es muy efectivo si logra experimentar profundamente las sensaciones producidas. Durante los ejercicios pondrá a prueba sus pensamientos distorsionados y podrá aplicar las estrategias cognitivas para mantener los resultados a largo plazo.  

    En un principio estos ejercicios se realizan acompañados del terapeuta y luego practicarlos sólo aumenta su autoeficacia. En diferentes planillas vamos a registrar los niveles de ansiedad en cada ejercicio.  

    Para cualquier fobia, la mejor manera de lograr la cura es exponerse a aquello que la produce. Hasta no enfrentarse a las situaciones y lugares reales que estaba evitando, no terminará la recuperación, para esto es necesario aceptar que requerirá de esfuerzo e incomodidad al principio.    

    La recuperación no sigue una línea recta, son esperables las recaídas, forman parte del proceso de recuperación. Cada recaída aporta un aprendizaje.  

    Cuando haya aprendido a manejar diferentes situaciones que generen una eventual posibilidad de ansiedad extrema o pánico, sin sentirla como peligrosa podemos pensar que la tarea ha finalizado.        

    Bibliografía de consulta  

    www.fundaciónforo.com Malasia 857 – CABA Tel:4779-0015 

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  • Manual ansiedad

    Manual ansiedad

    24 de Marzo de 2014

  • Guía SOS contra el cyberbullying para padres y educadores

    Guía SOS contra el cyberbullying para padres y educadores

    16 de Marzo de 2014

    Infocop | 12/03/2014 6:40:00

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    El Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO), organismo dependiente de Red.es y del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, ha puesto a disposición de padres y educadores tres nuevas guías sobre ciberbullying y grooming.

    El acoso a los menores a través de las nuevas tecnologías se ha convertido en un problema muy frecuente hoy en día, debido a que los menores acceden cada vez a edades más tempranas a estos medios, sin recibir formación sobre los peligros y riesgos que supone el uso de las nuevas tecnologías.

    En la protección y prevención de casos de ciberbullying (acoso a menores a través de los medios telemáticos) o grooming(acoso sexual a menores por parte de adultos utilizando medios tecnológicos), los padres y educadores juegan un papel esencial, de tal manera que pueden detectar posibles abusos de manera temprana y enseñar medidas de seguridad para navegar en la Red.

    Las guías SOS elaboradas por INTECO pretenden servir de pautas de “primeros auxilios” en estos casos. Una de las guías está dedicada al ciberbullying para padres, otra para educadores y una tercera al grooming. A través de estas herramientas, se proporcionan las claves para detectar casos de posible abuso (a través de los síntomas más frecuentes que suelen mostrar los menores), y los pasos que pueden dar padres y educadores si se confirma la sospecha (dónde denunciar, qué tipo de pruebas aportar, etc.). Además, detallan las medidas que pueden adoptarse desde el hogar y la escuela para prevenir que ocurran estos casos, y cuya puesta en marcha es fundamental desde el momento en que los menores empiezan a tener acceso a las nuevas tecnologías.

    Las Guías SOS contra el ciberbullying y contra el grooming, se acompañan de unos trípticos y pósters en formato cómic, que pueden resultar de utilidad como material de apoyo educativo para afianzar los conocimientos sobre seguridad en la Red.

    Se pueden descargar las guías en los siguientes enlaces:

    Guía SOS contra el Ciberbullying para padres

    Guía SOS contra el Ciberbullying para educadores

    Guía SOS contra el Grooming para padres y educadores